Sí lo amé

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La verdad es que sí lo amé.

Paradójicamente pasé de tener relaciones exitosas antes. Pero por el mismo miedo que me generaron algunas experiencias, la última vez hice muchas cosas mal. Intenté escudarme y al final me salió el tiro por la culata.

Mis amigos me dicen que no me culpe. Incluso mi ex pareja me come ntó lo mismo. Me parece que en cuanto deje de culparme y logre desapegarme un poco más, podré entonces salir adelante.

Con él, a pesar de todo, fue hermoso. Mantendré la mente abierta con esperanza de que las cosas cambien en el futuro y exista la posibilidad de un reencuentro, aunque también debo tener en mente en que esto podría no suceder, de tal forma que también pueda seguir.

Y es que lo cierto, es que al menos en los próximos meses necesito un descanso de tener relaciones (sentimentales, también de los de otros tipos, ). Desde 2012, tal vez en realidad desde 2011 si cuento a «C», siempre he estado con alguien y llegué a olvidar cómo hacer las cosas por mí mismo y para mí. En cuanto este proceso termine o esté por terminar, con todo mi corazón espero que la persona que ahora se fue, regrese. Él también tendrá tus propios procesos y debo de estar feliz porque también quiera mejorarse. Todos tenemos nuestros propios demonios.

Si los procesos de los dos, a final de cuentas, terminan en tomar otros caminos, lo aceptaré y crearé el propio. Mientras tanto, debo seguir, como pueda. Hacer mi propio camino y ver si el camino de él se junte con el mío. Si eso no pasara, los caminos siguen su curso.

Me siento un poco mal de preocuparme de cuestiones amorosas mientras vivimos en un país que se desmorona. Pero estoy seguro que pronto podré regresar a las viejas andadas y poner mi granito de arena en hacer un mejor país desde mi trinchera.

Sigo siendo un ser humano. Nosotros sabemos lo que es ser uno, normalmente los problemas no lo son, pero somos seres humanos.

Los dos sabemos lo hermoso que fue: el amor, cariño y la aventura; ¡vaya aventuras!

¿Y ahora qué?

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¡Oh! Pero qué difícil es seguir adelante, más cuando el camino ya había sido construido y de pronto fue destruido. «Sigue tu camino y si no lo hay, ¡constrúyelo!», me dijo la semana pasada mi abuela… en una carta que me escribió hace 25 años. Interesante cómo encontró esa carta antes de mi regreso, haberla leído cuando más lo necesito no deja lugar a dudas.

Como analogía, hasta ahora la vida me parece que funciona similar a como lo hace Bitcoin: el grado de dificultad va aumentando, pero a pesar de eso, el resultado se puede resolver. Probablemente, aunque me contradiga, uno definitivamente sí va agarrando más callo, sí sí, el grado de dificultad va aumentando, pero también nuestro temple…

A través de estos, aún, pocos años de vida, lo que he ido aprendiendo de los demás, más que ser lo que quiero ser, siempre ha sido lo que no quiero ser. ¿Les ha pasado? Pero creo que es mejor, así uno tiene opciones, opciones… Me parece que esa palabra es elemental. Cuando llegan los problemas, uno se enfrasca en la situación y se olvida de todo lo demás: en la mayoría de los casos, siempre hay opciones hacia donde movernos.

¿Y ahora qué? No importa: lo que yo quiera.