No lo titulé dormir, trabajar, dormir porque es lo que uno hace cuando más es trabajar. Hace unos meses renuncié a mi trabajo en gobierno, donde pude darme cuenta (también en los dos anteriores), que todos debíamos sacrificar nuestras vidas personales.
Durante varios meses solamente tenía tiempo para dormir llegando a la casa, por suerte en muchas ocasiones podía ir al gimnasio en la hora de comida. ¿Dos horas de horario de comida? En el D.F. (CDMX) no sirve de nada. Recuerdo en algún trabajo pasado, esas horas para gente de provincia de la misma oficina, era tiempo suficiente para ir por los hijos a la escuela, comer con ellos y regresar al trabajo. ¿Por qué no dejar 50 minutos para comer en la CDMX? Así podríamos salir 1:10 antes y poder disfrutar algo más del tiempo personal, el cual se ve limitado a fines de semana, el cual a su vez de limita a tareas del hogar, ir al súper, etc., quedando un par de horas netas para uno mismo. En verdad no puedo ni imaginarme los que tienen familia, pero en mucho de los casos, pude ver que tenían bastante presión con sus parejas por pasar poco tiempo con su familia, en el peor de los casos estaban divorciados o de plano estaba por hacer.
Por otro lado, pude ver también como mucha gente brillante incluso sacrificaban sus propias metas, sean intelectuales, laborales y de pareja, por querer destacar en el cargo que tienen. Era triste ver cómo muchos tenían un gran potencial de desarrollo, especialmente los que eran chavos como yo, pero que por empezar a ganar buena lana o empezar a destacar en un pequeño mundo de 40 personas de una oficina, se olvidaban de lo que de verdad querían. Lo anterior, me recuerda cuando estuve 2 meses en una empresa multinivel, solamente que en gobierno es más sutil (probablemente en grandes empresas sea parecido).
Lo peor de todo es cuando te das cuenta que entraste en lo que uno tanto criticaba. En retrospectiva, la mala experiencia que tuve en mi última chamba, espacialmente en los últimos 15 días, me impulsó a este año hacer cosas que había postergado. Tal vez de haberme quedado en la chamba, lo habría postergado más.
¿De qué sirve estudiar 3 años de kínder, 6 primaria, 3 secundaria, 3 de prepa, 4 de universidad y 3 años de trabajo? Ya tengo varios conocidos y un par de amigos muertos; qué triste sería que llegara mi hora y seguir haber seguido un camino en línea recta, a veces vale la pena detenerse y darle la vuelta un rato, para luego poderlo retomar (y repetirlo varias veces).
Tradicionalmente, el rol social (todavía más marcado en hombres que en mujeres), es el siguiente: estudiar, estudiar, trabajar, trabajar, coche, coche, casa, casarse, hijos, trabajar más, etc. ¿Qué tal si en vez de tener un coche tan rápido, te echas un viajecito de medio año, qué tal si apurarse tanto en empezar a pagar una casa, pones un pequeño negocio? Hay muchas alternativas, no hay que cerrarse a seguir el rol (que he de decir, no tiene nada de malo en seguirlo, siempre y cuando uno esté consciente que es lo que realmente desea y que no se deja llevar por el entorno o la corriente).