El pasado jueves 3 de julio, regresaba de ver una película en la Cineteca llamada “1942”, del director Feng Xiao Gang, la cual hacía referencía a una poca conocida situación de hambruna que vivió China en la provincia de He Nan en 1942. Según datos del gobierno chino existieron poco menos de 1,100 muertos, cuando en realidad fueron más de 3 millones quienes murieron de inanición y otros cuantos asesinados en manos del ejército japonés, quien invadía a China en esa época. ¿Les suena parecido a algo vivido en México? En 1968, la cifra oficial de muertos en Tlatelolco era de 33 personas, cuando en realidad fueron algunos cientos (sin contar a los desaparecidos).
Volviendo al tema de la hambruna, al regresar a mi casa me encontré con una situación: no había agua, y al parecer no la habría por varios días más. Llamando al Sistema de Aguas (Sacmex), nos responden diciendo “es que hay muchos edificios, y poco agua”; ¿no se debió haber pensado eso antes de permitir tales construcciones y no haber recibido así una respuesta de tal clase? Lo curioso además fue que caía una intensa lluvia en ese momento, ¿en realidad se desperdician tantos millones de litros de agua que caen al D.F. cada año?
Según el director general de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), el D.F. tiene garantizado el suministro del líquido hasta el año 2030. ¿Qué pasará después? En la película de Feng, donde murió el 10% de la población de la provincia, cuya población se alimentó con madera hasta que ésta se terminó, la desesperación llevó a la gente a matarse entre ellos, a vender a sus familiares e incluso a comerse entre ellos. A pesar de lo anterior, llegaron a vivir semanas; sin agua no sobreviviríamos más de unos cuantos días.
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Al parecer, aunque se nos acabe el agua o el alimento, estas situaciones no nos son traumáticas a los mexicanos. Así sucedió con la aprobación en lo general de las leyes de telecomunicaciones, donde los senadores hablaban flores sobre los beneficios para los usuarios de telefonía celular, pero, francamente ¿qué no es de mayor importancia la eliminación de los monopolios televisivos y radiofónicos? Mientras tanto, los mexicanos sufríamos por el famoso “no era penal”, como si de eso dependiera nuestro desarrollo y progreso. Sólo cabría preguntarnos: ¿Hacia dónde vamos?
@EmilioPin